Fundadores

 Océano de Teosofía                                
                        
    No hay Religión más elevada que la Verdad

       



      William Quan Judge

Fue uno de los fundadores originales del Movimiento Teosófico y de la Sociedad Teosófica, pues fue él quien, en una primera reunión de organización, abrió la sesión proponiendo al Coronel Olcott como Presidente permanente. En seguida, H. P. Blavatsky, en su primera carta a los teósofos americanos, lo definió como “Hermano y Co-Fundador de la Sociedad Teosófica.” Él desempeñó el cargo de Vice Presidente de la Sociedad y fungió también como Secretario General de la Sección Americana, manteniendo estas dos funciones hasta 1895, cuando la Sección Americana se volvió autónoma, asumiendo el nombre de “Sociedad Teosófica en América,” cuyo Presidente permanente era Judge.

Aunque Judge era un incansable organizador de talento, su posición oficial significa muy poco en comparación con sus logros como trabajador por la teosofía y escritor teosófico. Desde su primer encuentro con H.P.B., él fue su amigo, discípulo, colega y fiel defensor, y ella dijo que Judge había sido “parte de sí por largos períodos de tiempo.” H.P.B., hablando de la Sociedad, llamó a Judge “el corazón y alma de aquel conjunto en América,” declarando que, si él dimitiera, “H.P.B. estaría prácticamente muerta para los americanos.”


  


Estos testimonios del papel oculto de Judge, junto a su habilidad e integridad, son tan importantes como la prueba tangible de sus servicios en favor del Movimiento en lo que escribió para el “Path,” que fundó en 1886, y para otras revistas teosóficas. Él demostró un verdadero genio expresando el profundo pensamiento de los libros de Madame Blavatsky en simples y comprensibles palabras, apelando profundamente tanto al corazón como a la mente.

Como todos los verdaderos maestros, era modesto, ocultando a menudo su identidad como contribuyente, recurriendo al menos a una docena de pseudónimos. Como editor, escribió también artículos sin firmarlos, aunque es usualmente posible identificar su trabajo por la cualidad y profundidad de sentido. Sin embargo, parece probable que algunos de los artículos normalmente atribuidos a él, fueran ensayos ajenos que elaboró primero antes de publicarlos, de manera que la “autoridad” resulta ser técnicamente discutible, sin embargo, el criterio adoptado aquí, es la calidad esencial del contenido. Como el señor Judge dice en “La Doctrina del Estudiante Persa,” la reputada autoridad de las obras de la enseñanza sin tiempo “es simplemente un nombre.”

Como se hizo con las series de publicaciones que H.P.B. escribió para las revistas, hemos agrupado los artículos del señor Judge bajos títulos generales. Se han reproducido exactamente como aparecieron en la publicación original, a excepción de algunos cambios menores en la puntuación, la corrección de obvios errores de imprenta y algunas modificaciones insignificantes en el estilo tipográfico.

El lector comprenderá que el señor Judge entiende y escribe para la persona común que investiga, la cual ha oído algo sobre la Teosofía y quiere saber más al respecto. Su propia obra  inspira al lector la confianza de que él puede comprender esta filosofía, ya que no expresa las ideas de manera obscura o erudita, sino que recurre a una apacible elocuencia que envuelve a la razón con el sentido común, aunque a veces se eleve a alturas de inspiración fortificante. 

                           


El señor Judge, era un hombre que a menudo parecía ocultar su luz, sin embargo, brilla de manera muy vívida para los que lo buscan, estudian sus palabras e intentan seguir el Sendero que él conocía, a lo largo del cual procedió permaneciendo a fin de mostrar la senda a otros.

Es oportuno añadir aquí un segmento de lo que Robert Crosbie dijo del señor Judge despuês que murió en 1896. Crosbie lo conocía bien, trabajó con él en el Movimiento, por tanto en Mayo de 1896, contribuyó al “Theosophy,” (la revista que antes se llamaba “Path”), un breve relato del papel que Judge desempeñó en su vida. El señor Crosbie, titulando su artículo “Un Amigo de Tiempo Antiguo y del Futuro,” escribe: Tal me aparece William Q Judge, como indudablemente se le presenta a muchas otras personas en este y otros países. El primer trabajo teosófico que leí fue su “Epítome de la Teosofía,” mi primer encuentro con él, cambió todo el curso de mi vida. Confié en él entonces, como confio ahora en él y en todos en los que él confiaba, para mí, la “confianza” parece ser el vínculo que ata, produciendo la fuerza del Movimiento, ya que pertenece al corazón. A esta confianza que él emanaba, no se le permitió que permaneciera como confianza ciega, en cuanto, al transcurrir del tiempo y cuando la energía, la firmeza y la devoción del estudiante se hacía más evidente, el “verdadero W.Q.J.” se revelaba siempre más, hasta que el poder que radiaba a través de él, se convertía en cada persona en una ayuda siempre presente en el trabajo.

El señor Crosbie, seguía hablando de la habilidad de Judge “en transmutar los males aparentes en poderes positivos” y su extraordinaria intuición en lo que concierne al carácter y capacidad de los individuos. En seguida, después de una referencia a la profundidad y poder del conocimiento oculto de Judge, concluye:
El futuro revelará mucho más acerca de él, que ahora se halla oculto, mostrará el verdadero alcance de su trabajo de una vida. Sabemos que para nosotros, dicho trabajo ha resultado ser un regalo inestimable, y por medio de nosotros, se le debe entregar a los demás. H.P.B., W.Q.J. y los Maestros, nos han presentado las líneas y podemos nuevamente asumir como nuestro santo y seña, lo que dijo Judge a la muerte de H.P.B.: “Trabajad, vigilad y esperad.” No tendremos que esperar demasiado tiempo.

Los que leen y estudian atentamente estos escritos del “Path,” pueden sentir que son capaces de discernir, entre líneas, al menos algunas de las cualidades que el señor Crosbie captó en Judge, reconociendo una gratitud similar hacia aquel, al cual H.P.B. una vez llamó: “Mi único amigo.”
    
                      

       ¿Pueden los Maestros   
              ser egoístas?
                      H.P.B.

En varios escritos sobre temas ocultos, se encuentra la declaración que el altruismo es una condición imprescindible para tener éxito en ocultismo o podríamos decir, de forma más correcta, que el desarrollo de un sentimiento altruista es, en sí, la disciplina primaria que conlleva "el conocimiento que es poder", como accesorio necesario. Por lo tanto, el ocultista no trabaja para el "conocimiento" comúnmente entendido, sino que le llega por haber descorrido el velo que ocultaba el verdadero saber de su vista. La base del conocimiento existe por dondequiera, dado que el mundo fenómenico proporciona o mejor dicho, abunda con hechos, cuyas causas deben descubrirse, Nosotros vemos sólo los efectos en el mundo fenoménico; ya que cada causa en ese mundo es, en sí, el efecto de alguna otra causa y así sucesivamente. Entonces, el verdadero conocimiento consiste en penetrar en la raíz de todos los fenómenos, llegando así, a una correcta comprensión de la causa primaria, la "raíz sin raíz", que, en su turno, no es un efecto.

A fin de percibir algo correctamente, se pueden usar sólo esos sentidos o instrumentos que corresponden con la naturaleza de dicho objeto. Por lo tanto: para comprender al nóumeno, se necesita un sentido nouménico; mientras los fenómenos transitorios son perceptibles mediante los sentidos que corresponden con la naturaleza de tales fenómenos. La Filosofía Oculta nos enseña que la única Realidad eterna es el séptimo principio, mientras los restantes, perteneciendo al impermanente "mundo de las formas", son ilusorios en el sentido que son transitorios. El radio de acción de ellos se limita al mundo fenoménico, conocible mediante los sentidos correspondientes con la naturaleza de esos seis principios. Quedará claro que sólo el séptimo sentido, que pertenece al mundo nouménico, es capaz de comprender a la Realidad Abstracta que está en la base de todos los fenómenos. Como este séptimo principio es omnipenetrante, existe potencialmente en todos nosotros y aquél que quiere llegar al verdadero saber, debe desarrollar este sentido en sí o mejor dicho: debe descorrer los velos que le ocultan su manifestación. Todo sentido de personalidad se circunscribe sólo a estos seis principios inferiores, los cuales se relacionan, únicamente, con el "mundo de las formas." Por lo tanto, el verdadero "conocimiento" es obtenible sólo desgarrando todas las cortinas de Maya que el sentido de personalidad interpuso ante el Atma impersonal.

Sólo en esa personalidad se centra el egoísmo o mejor dicho: el egoísmo crea la personalidad y viceversa; ya que ambos actúan y repercuten mutuamente. El egoísmo es ese sentimiento que busca la exaltación de la propia personalidad egoísta, excluyendo a los demás. Por lo tanto: si el egoísmo nos limita en personalidades estrechas, es imposible alcanzar el conocimiento absoluto sin haberse liberado del egoísmo. Sin embargo, mientras que vivimos en este mundo fenoménico, no podemos estar completamente exentos de algún sentido personal, a pesar de lo elevado que ese sentimiento pueda ser, es decir: que no deba quedar ningún sentimiento de exaltación o ambición personales. Nuestra constitución y estado evolutivo nos colocan en el "Mundo de la Relatividad"; pero cuando discernamos que la impersonalidad y la no-dualidad es el fin último de la evolución cósmica, deberemos esforzarnos para trabajar con la Naturaleza, sin oponernos a su impulso inherente, que al final debe imponerse.

Antagonizarlo implica el sufrimiento; ya que una fuerza más débil en su egoísmo, trata de oponerse a una ley universal.

Todo lo que el ocultista hace, es acelerar este proceso, permitiendo a su Voluntad actuar al unísono con la Voluntad Cósmica o la Mente del Demiurgo. Esto es factible mediante el control exitoso del conato vano de la personalidad de imponerse, contrastando la Voluntad Cósmica. Dado que el Mahatma es simplemente un ocultista adelantado, que hasta la fecha ha controlado su "yo" inferior, avasallándolo, de forma más o menos completa, al impulso Cósmico, en la naturaleza de las cosas le es imposible actuar egoístamente. Tan pronto como deja que el "yo personal" se imponga, cesa de ser un Mahatma.

Por lo tanto: los que, aún enmarañados en la madeja de los sentidos engañadores de la personalidad, acusan a los Mahatmas de ser "egoístas" por detener el "conocimiento", no saben de lo que están hablando. La Ley de evolución Cósmica opera constantemente para alcanzar su propósito de la unidad última y para transportar el plano fenoménico en el nouménico; además: los Mahatmas, que están en relación con tal plano, dan su asistencia para que dicho propósito se realice. Entonces, ellos son los que saben muy bien cuál conocimiento es mejor para la humanidad en un particular estado de su evolución y nadie más es competente para juzgar este asunto; ya que sólo ellos tienen el conocimiento básico para poder determinar el curso correcto y ejercer el discernimiento adecuado. Por lo tanto, cuando nosotros, que aun estamos luchando en la telaraña de los sentidos ilusorios, queremos dictar cuál conocimiento los Mahatmas deberían impartirnos y cómo deberían actuar, es como si un chamaco de la calle presumiera enseñar la ciencia al profesor Huxley o la política a Gladstone.

Es evidente que, tan pronto como el sentido más leve de egoísmo trata de imponerse, la visión del sentido espiritual, que es la única percepción del Mahatma, se opaca y él pierde el "poder" que sólo el "conocimiento" abstracto puede entregar.

Por eso hay que ejercer un control constante de la "Voluntad" para prevenir que nuestra naturaleza inferior aflore, como acontece en nuestro estado actual no desarrollado. Por lo tanto, la condición esencial con que el estudiante debe empezar, es un extremo esfuerzo activo y no la pasividad. En primer lugar: su actividad se dirigirá a tener en jaque a la influencia antagónica del "yo inferior"; una vez realizado esto, su Voluntad libre de fluir y centrada en su "yo" superior (real), sigue trabajando de forma muy eficiente y activa al unísono con la ideación cósmica en la "Mente Divina."

Publicado en “The Theosophist” de Agosto 1884.

   

                          Helena Petrovna Blavatsky

                         


                                 Un esbozo de su vida
                                       
     

        Helena Petrovna Blavatsky, una de las más notables figuras mundiales de fines del siglo XIX, fue demasiado revolucionaria y desafiante ante las ortodoxias que imperaban, ya se tratase de religión, ciencia, filosofía o psicología, como para permanecer ignorada. Fue una iconoclasta que hizo añicos las envolturas que ocultaban lo Real de lo ilusorio: pero la mayoría, aferrada a los convencionalismos e ignorante de la Verdad, la atacó e injurió por su temeridad y coraje al rasgar el velo de aquello que parecía una blasfemia revelar. Lenta pero seguramente los años la han vindicado. A pesar de ser ultrajada, ella se contentó con trabajar “al servicio de la humanidad” y demostró su sabiduría al dejar que las futuras generaciones juzgaran su magnífica obra.
               

        Helena Petrovna Hahn nació prematuramente en la medianoche entre el 30 y 31 de julio (según el calendario ruso el 12 de agosto) de 1831, en Ekaterinoslav, provincia de Ekaterinoslav, al sur de Rusia. Algunos raros incidentes que ocurrieron a la hora de su nacimiento y en oportunidad de su bautismo, hicieron que la servidumbre le presagiara una existencia tormentosa. Helena fue una niña indócil, descendiente de una larga línea de hombres y mujeres poderosos y altivos. La historia de su linaje es la historia de Rusia.
          

        Siglos atrás los nómadas eslavos erraban por las regiones del centro y parte oriental de Europa, y si bien tenían sus formas propias de gobierno, cuando se establecieron en Novgorod comenzaron a producirse entre ellos luchas internas a las cuales no lograban poner fin. Llamaron entonces en su ayuda a Rurik (862), jefe de una de las errantes tribus de “Russ”, hombres del norte o escandinavos, que buscaban extender su radio de influencia. Rurik estableció el primer gobierno civil en Novgorod, que se convirtió en un poderoso centro comercial para oriente y occidente. Él fue el primer soberano y reinó por espacio de quince años. Durante su vida su hijo Igor y su sobrino Oleg consolidaron su poderío en el oeste y en el sud del país; Kiev se convirtió en un gran principado, y el que gobernaba allí era virtualmente el soberano de Rusia. 
                   
       Al correr de los siglos los descendientes de Rurik se expandieron en son de conquista y dominio a través del país: Vladimiro I (muerto en el año 1015) escogió al Cristianismo como religión de su pueblo y el denominado “paganismo” desapareció. Yaroslao el Sabio (muerto en el 1034) estructuró los Códigos y “Derechos Rusos”. El sexto hijo de Vladimiro II (1113-25) fue Yuri, el codicioso o “dolgorouki”, apelativo éste que se mantuvo como un título de familia. Yuri fundó Moscú y su dinastía dio origen a los poderosos Grandes Duques que gobernaron y, como siempre, lucharon entre sí fieramente. En 1224 las hordas mongólicas aprovecharon esta falta de unión y dominaron a los grupos turbulentos, cada uno de los cuales envidiaba el poder y la posición del otro. Pero Iván III, un Dolgorouki, en el año 1480 rompió el yugo mongol, e Iván IV exigió ser coronado como Zar, arrogándose la autoridad suprema. Con su hijo terminó la larga y brillante dinastía Dolgorouki. No obstante, la familia todavía tuvo influencia en la época de los Romanoff hasta la muerte de la abuela de la señora Blavatsky, la talentosa y erudita Princesa Elena Dolgorouki que contrajo matrimonio con André Mikaelovitch Fadéef, el “mayor” de la línea de los Dolgorouki, de la cual los Zares Romanoff eran considerados una de las ramas más “jóvenes”.
                      

        Como se ha visto, la familia de Helena era una de las de primer rango en Rusia, con tradición y dignidad a sostener y conocida a través de toda Europa. Helena fue una rebelde y desde su niñez se burló firmemente de los convencionalismos, aunque ella era lo suficientemente sensitiva como para comprender que sus acciones no debían afectar a su familia ni herir su honor. Su padre, el Capitán Peter Hahn, descendía de los viejos Cruzados de Mecklenburg, los Rottenstern Hans. Debido a que su madre, una ilustrada literata, murió cuando ella tenía once años, pasó Helena su niñez con sus abuelos, los Fadéef, en una vieja e inmensa mansión en Saratov que cobijaba a muchos miembros de la familia y a numerosos criados y asistentes por ser su abuelo Fadéef, gobernador de la provincia de Saratov.
                 

       La naturaleza de Helena estaba fuertemente imbuida con una innata capacidad psíquica, tan poderosa que indudablemente constituía su más predominante característica. Ella sostenía y demostraba que tenía habilidad para comunicarse con los moradores de los mundos sutiles e invisibles y con los seres que para nosotros están “muertos”. Esta capacidad natural fue posteriormente disciplinada y desarrollada a través de toda su vida. Su educación sufrió la influencia de la posición social de su familia y de los factores culturales imperantes. Así ella fue una hábil lingüista y una brillante música, adquirió sentido científico y experiencia a través de su erudita abuela y heredó las facultades literarias que caracterizaban a la familia.

                                                              
   
               

       En 1848, a la edad de 17 años, Helena contrajo matrimonio con el General Nicephore V. Blavatsky, gobernador de la provincia de Erivan, que era un hombre ya entrado en años. Existen diversas versiones referentes al porqué de este casamiento, pero lo que se hizo evidente desde un primer momento fue que esta unión no agradó a Helena, pues después de tres meses ella abandonó a su marido y huyó a casa de sus familiares, quienes la enviaron a su padre. Mas, temerosa de que se la obligara a regresar con el General Blavatsky, volvió a escaparse, comenzando así sus años de vagabundeo y aventuras. A pesar de ello su padre mantuvo contacto con ella y la ayudó financieramente. Aparentemente ella se mantuvo alejada de Rusia el tiempo necesario como para hacer que la separación de su esposo fuera legal.
                  

       En 1851 Helena, ahora Madame Blavatsky o H. P. B., encontró por primera vez físicamente a su Maestro, el Hermano Mayor o Adepto, que había sido siempre su protector y la había preservado de daños mayores en sus aventuras juveniles. A partir de ese momento ella se convirtió en su fiel discípula, totalmente obediente a sus indicaciones o directivas. Bajo Su guía aprendió a controlar y dirigir las fuerzas a las cuales se encontraba sometida en razón de su excepcional naturaleza. Esta conducción la llevó a través de experiencias de extraordinaria variedad dentro de los dominios de la magia y del ocultismo. Ella aprendió a recibir mensajes de sus Maestros y a transmitirlos a sus destinatarios, eludiendo valientemente cada peligro y mala interpretación en su camino. Seguir el rastro de sus peregrinajes durante el período de su aprendizaje, es verla a ella trabajando a través de todo el mundo.
                 

       Parte de este tiempo lo pasó H. P. B. en las regiones del Himalaya, estudiando en monasterios en los cuales se han preservado las enseñanzas de algunos de los más eruditos y espirituales Maestros de los tiempos pasados. Ella estudió la Vida y las Leyes de los mundos internos y las reglas que deben cumplirse para ganar el acceso a los mismos. Como testimonio de esta etapa de su entrenamiento esotérico, nos ha dejado una exquisita versión de axiomas espirituales en su libro
The Voice of the Silence (La Voz del Silencio).
                     

       En 1873, H. P. Blavatsky fue a los Estados Unidos de América para realizar la obra que le había sido encomendada. Para cualquier espíritu menos valeroso, esto hubiera parecido irrealizable, pero ella, una desconocida mujer rusa, irrumpió en el movimiento Espiritista que entonces conmovía tan profundamente a América y en menor grado a otros países. Las mentes científicas estaban ansiosas de descubrir el significado de los extraños fenómenos y les resultaba difícil encontrar el camino en el enorme conjunto de fraudes y engaños existentes. De dos maneras trató H. P. B. de hallar una explicación a los mismos, o sea: 1) por la demostración práctica de sus propios poderes; y 2) declarando que existía un antiquísimo conocimiento de las más profundas leyes de la vida, estudiado y preservado por aquellos que podían usarlo con seguridad y para realizar el bien, seres que en sus más altos
rangos recibían la denominación de “Maestros”, aunque también otros títulos eran usados por Ellos, como ser Adeptos, Chohans, Hermanos Mayores, la Jerarquía Oculta, etcétera.
            

       Para substanciar sus declaraciones, H. P. B. escribió Isis Unveiled (Isis sin Velo), en 1877, y The Secret Doctrine (La Doctrina Secreta), en 1888, obras ambas transmitidas a ella por los Maestros. En Isis Unveiled arrojó valerosamente el peso de la evidencia recogida por ella en las escrituras del mundo y otros registros, en los aspectos relativos a la ortodoxia religiosa, el materialismo científico, las creencias ciegas, el escepticismo y la ignorancia.
Ella tropezó con la injuria, pero el pensamiento del mundo fue afectado e iluminado.
           

        Cuando H. P. B. fue “enviada” a los estados Unidos, una de sus tareas más importantes fue la de constituir una Sociedad, la cual fue denominada durante su formación THE THEOSOPHICAL SOCIETY (Sociedad Teosófica) y tenía por objeto “recoger y difundir el conocimiento de las leyes que gobiernan el Universo” 2. La Sociedad invitaba a “la fraternal cooperación de todos los que pudieran comprender la importancia de su campo de acción y tuvieran simpatía por los objetivos para los cuales había sido organizada”.              

       Esta “cooperación fraternal” llegó a convertirse en el primero de los Tres Propósitos de la labor desarrollada por la Sociedad, los que por muchos años han sido enunciados como sigue:
                

Primero: Formar el núcleo de una Fraternidad Universal de la Humanidad, sin distinción de raza, creencia, sexo, casta o color.
              

Segundo: Fomentar el estudio comparativo de la Religión, la Filosofía y la Ciencia.

                        
Tercero: Investigar las leyes inexplicables de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre.
                   

       Se le encomendó a Madame Blavatsky persuadiera al Coronel Henry Steel Olcott para que cooperara con ella en lo concerniente a la formación de la Sociedad. Él era un hombre altamente apreciado y muy conocido en la vida pública de América, y tanto él como H. P. B. sacrificaron todo con el fin de desarrollar la tarea que los Maestros les habían confiado.
                     

       Ellos fueron a la India en 1879 y allí establecieron los primeros fundamentos firmes de su labor. La Sociedad se expandió rápidamente de país en país, fuertemente apoyada por los hombres y mujeres para quienes habían resultado convincentes su afirmación de servicio a la humanidad, la amplitud de su plataforma, la claridad y lógica de su filosofía y la inspiración de su guía espiritual. H. P. B. fue investida por los Maestros con la responsabilidad de impartir la Doctrina Secreta o Teosofía al mundo - ella fue la suprema
instructora; y al Coronel Olcott le fue delegada la tarea de organizar la Sociedad, lo que realizó con notable éxito. Por supuesto estos pioneros hallaron oposición e incomprensión, especialmente H. P. B., pero ella estaba preparada para cualquier sacrificio. Así ella había escrito en el Prefacio de LA DOCTRINA SECRETA: “Estoy acostumbrada a las injurias, me hallo en relación diaria con la calumnia, y ante la maledicencia me sonrío con silencioso desdén”.                  

       El período más efectivo y brillante de la vida de H. P. B. fue posiblemente el que pasó en Inglaterra entre 1887 y 1891. Ya habían pasado en parte los efectos causados por el injusto Informe de la “Society for Psychical Research” del año 1885, acerca de los fenómenos que ella producía, como asimismo los de los ataques de los misioneros cristianos de la India. A su incesante tarea de escribir, editar y atender la correspondencia, se agregaba la tarea de instruir a sus discípulos para capacitarlos en la prosecución de su obra. A este fin ella organizó, con la aprobación oficial del Presidente (el Coronel Olcott), la Sección Esotérica de la Sociedad Teosófica. En el año 1890 más de un millar de miembros de muchos países se encontraban bajo su dirección.
              

       LA DOCTRINA SECRETA se define por sí misma a través de su título, y “no expone la Doctrina Secreta en su totalidad, sino un número seleccionado de fragmentos de sus principios fundamentales”. 1) Ella indica: que puede lograrse una percepción de las verdades universales a través de la comparación de la Cosmogénesis de los antiguos; 2) proporciona una guía para revelar la verdadera historia racial de la humanidad; 3) levanta el velo de la alegoría y del simbolismo para revelar la belleza de la Verdad; 4) presenta al intelecto anhelante, a la intuición y a la percepción espiritual, los “secretos” científicos del Universo para su comprensión. Ellos siguen siendo secretos hasta tanto no sean
comprobados.
                 

       H. P. B. falleció el 8 de mayo de 1891 y dejó a la posteridad el gran legado de algunos de los más elevados pensamientos jamás presentados al mundo. Ella abrió las por tanto tiempo cerradas puertas de los Misterios, reveló una vez más la verdad sobre el Hombre y la Naturaleza y dio testimonio de la presencia sobre la tierra de la Jerarquía Oculta que guarda y guía al mundo. Ella es reverenciada por muchos millares, porque ella fue y es un faro que ilumina la senda a las alturas a las cuales todos deben ascender.

                      

                                                 JOSEPHINE RANSOM                                                 

                                                       Adyar, 1938.                                            

                                         (Traducido por J. D. y E. R. D.)


                                                                                     

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                                     Henry Steel Olcott


                  
                        
                                            

        El Coronel Henry Steel Olcott, Presidente-Fundador de la Sociedad Teosófica desde 1875 a 1907. Nació el 2 de agosto de 1832 en Orange, New Jersey, U.S.A. Alcanzó fama internacional a los 23 años por su trabajo en la granja piloto de Agricultura Científica de Newark. Rechazó una cátedra de Agricultura de la Universidad de Atenas ofrecida por el gobierno griego.
                             
       
Cofundador de la Westchester Farm School, cerca de Mount Vernon, New York, la primera Escuela Científica americana de Agricultura. Su primer libro "Sorghum and Imphee" se convirtió en un libro de texto y le facilitó 25 ofertas de una misión botánica gubernamental a Caffraria, Sudáfrica, la Dirección del Agricultural Bureau en Washington y la gerencia de dos inmensas propiedades, ofertas que fueron todas rechazadas. A los 26 años viajó por Europa por cuestiones agrícolas y su informe se publicó en el American Cyclopedia. Se convirtió en el corresponsal americano de Mark Lane Express (Londres), editor de agricultura asociado (1858-60) del New York Tribune y publicó otros dos libros sobre agricultura. Por su servicio público en la reforma agraria se le concedieron dos medallas de honor y una copa de plata.
                                
        Como periodista para el New York Tribune en 1859, Olcott estuvo presente en la ejecución en la horca de John Brown, y aunque corrió un considerable peligro, se salvó por el sello del secreto masónico. Ingresó en el Ejército del Norte y luchó en la Campaña del Norte de Carolina, se retiró a Nueva York (1862-5). Fue reclutado como Comisionado Especial del Departamento de Guerra y después del Departamento de Marina para la investigación de fraudes. Recibió un gran encomio por depurar el Servicio Público y limpiar aquellos departamentos que arriesgaban su continuidad y su reputación. En 1868 fue admitido en el Colegio de Abogados: Practicó hasta 1878, especializándose en aduanas y en casos de seguros y de rentas. Publicó valiosos informes sobre los seguros siendo Secretario y Director de la National Insurance Convention, un grupo de oficiales del Estado que se encargaban de codificar y simplificar las leyes de los seguros. Un estatuto diseñado por H.S.O. y otro abogado fue aprobado en diez Legislaturas del estado.
                            
        Como procurador contó entre sus clientes a New York City, N.Y. Stock Exchange, Mutual Equitable Life y Continental Life Insurance Companies, Gold Exchange Bank, Panama Railways, The United Steel Manufacturers of Sheffield, England. También Secretario Honorario del Citizen's National Commitee, que trabajó con el Gobierno Francés para la primera exposición mundial de las Industrias del Mundo.
                            
        También colaboró en un Comité Internacional Italiano para erigir la estatua de Mazzini en Nueva York. Fue nombrado por el Secretario Adjunto que se retiraba del Tesoro y estaba en la lista del Presidente Johnson para ocupar ese cargo, pero se puso de lado del Congreso contra el Presidente y perdió su nombramiento. Miembro del Lotos Club y amigo íntimo de Mark Twain y de otros famosos escritores.
                               
      
Interesado en el espiritismo desde la edad de 19 años, informó de los fenómenos psíquicos en Eddy Farm en 1874 para el New York Sun y el New York Graphic. Los ejemplares sueltos se vendían por $1 y siete editores se disputaban los derechos del libro. Publicado como Gentes del Otro Mundo, 1875, uno de los primeros libros sobre la investigación psíquica, muy alabado por Sir Alfred Russel Wallace, FRS y Sir William Crookes, FRS.
                                
      
En Eddy Homestead conoció a Helena Petrovna Blavatsky y se dispusieron los dos a defender juntos la realidad de los fenómenos espiritistas mientras intentaban depurar el movimiento espiritista de su tendencia materialista. Ayudó a la preparación de su libro Isis Sin Velo. Fundaron juntos La Sociedad Teosófica en Nueva York el 17 de noviembre de 1875. Organizó la primera incineración pública en los EE UU en 1876. En 1878 los cofundadores trasladaron la sede central a Bombay, India. Antes de partir, H.S.O. recibió del Presidente de USA una carta autografiada de recomendación para todos los ministros y cónsules de USA y del Departamento de Estado un pasaporte especial diplomático y el encargo de dirigirse al gobierno para hablar de la conveniencia de extender los intereses comerciales de USA en Asia. Celebró la primera exposición Swadeshi en Bombay, 1879.
                                                    
      
Como Presidente de la ST, propagó en la India, Ceylan, Japón y otros paises orientales el renacimiento del hinduismo, del budismo, del zoroastrismo, del Islam y de otras creencias. Fomentó un renacimiento del sánscrito. Reunió las sectas de Ceylan en la Sección Budista de la Sociedad Teosófica (1880); las 12 sectas de Japón en un Comité Unico para la promoción del budismo (1889); Burma, Siam, y Ceylan en una Convención de Budistas sureños a través de firmas conjuntas para sus Catorce Proposiciones del Budismo (1891). Con la delegación de los Budistas (1882) en un templo hindú en Tinnevelly, plantó el "Arbol de la Amistad" como primer acto de la fraternización para cientos de años entre budistas e hindúes. Fundó la Biblioteca Adyar (1886) en la cual por primera vez en la historia los maestros religiosos del hinduismo, del zoroastrismo y el islam se unieron para bendecir una causa común.
                                  
        Gracias a la visión de H.S.O., el principio de las Secciones autónomas con sede central internacional se fue desarrollando. En un año (1882-83) de curaciones mesméricas trató a 6.000 minusválidos, sordos, ciegos, mudos y locos con un éxito extraordinario. Inauguró las Olcott Harijan Free Schools para la educación de los sin casta de la India. En toda la India fundó escuelas hindúes, Boy's Aryan Leagues y bibliotecas y patrocinó y publicó Arya Bala Bodhini para los chicos hindúes. En Ceylan creó escuelas para los niños budistas. Aseguró la libertad para los budistas de Ceylan de la persecución religiosa y el Wesak como fiesta nacional. Patrocinó un seminario informal en 1891 para la creación de la Sociedad nacional de las Mujeres en la India. Planificó el instituto de la educación tecnológica para al Maharaja de Baroda (1888).
                                    
       Dio confer
encias y viajó por la ST, recorriendo miles de kilómetros cada año por tierra y por mar. Fue miembro honorario de muchos clubs famosos y sociedades cultas. Recibió la bendición oficial del Papa Pio IX; fue bendecido por los Altos Sacerdotes Budistas de Ceylan, Burma, Siam y el Japón, por su trabajo por el budismo (tomó a Pancha Sheela como budista en 1880) y fue adoptado en la casta de los Brahmanes por sus notable servicios al hinduismo.
                                      
        Sus publicaciones: Editor del The Theosophist después que H.P. Blavatsky se fue a Europa en 1885; El Catecismo Budista, 44 ediciones (1938), traducido a 20 lenguas, un manual usado internacionalmente; Old Diary Leaves, historia de la ST (en seis volúmenes); y muchos folletos y artículos sobre teosofía, religión, fenómenos psíquicos, etc.
                             
        Murió el 17 de Febrero de 1907 en Adyar, nombrando como sucesora a Annie Besant.
                                             


                         
                                                                            
   
                                        

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